Restauración de la imágen PDF Imprimir E-mail
Viernes, 10 de Septiembre de 2010

 

 

Vista de la parte superior de la imagen antes de la restauración. En esta zona se acumulaba mucha suciedad que hacía que no se reconocieran bien los colores.

También eran bastante abundantes los restos de excrementos de insectos y marcas de limpiezas poco recomendables.

 

En cumplimiento del acuerdo adoptado por la última Junta General Extraordinaria de Hermanos celebrada el día 5 de Octubre del 2003, se ha procedido a restaurar la imagen de nuestro Santo Patrón.

El trabajo ha sido realizado en el salón de Juntas de nuestra hermandad, evitando así peligrosos e incómodos traslados fuera de nuestra población y posibilitando un seguimiento diario de los trabajos, que han sido llevados a cabo por Don Andrés Álvarez Vicente, Licenciado y diplomado en Restauración, en la especialidad de escultura, por la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid, quien, además de profesor de la Escuela de Conservación y Restauración de CC.BB. de la Fundación Cristóbal Gabarrón y dos veces becario del Ministerio de Educación y Cultura, en el Instituto del Patrimonio Histórico Español (I.P.H.E.), Departamento de Escultura, posee una amplia experiencia en restauración y mantenimiento de obras tanto en todo el territorio español como en Egipto.

 

Imagen parecida a la anterior después de la restauración. Se han recuperado los matices originales, visibles sobre todo en los cabellos y también se aprecia la limpieza de las potencias metálicas.

 

 

Poco sabíamos hasta el momento del origen de nuesta Imagen, si bien existían referencias en libros de actas antiguos donde se decía que procede de Olot, pero no tiene el sello de ninguno de los talleres que en esta localidad se dedicaban a la creación de imágenes de culto.

La actual imagen vino a sustituir a otro cristo crucificado en madera policromada que está documentado en lienzos y fotograrías del Siglo XVII o principios del Siglo XVIII, y que fue destruido durante la Guerra Civil Española.

Los análisis químicos han confirmado la composición del material escultórico actual, una mezcla de sulfato y carbonato cálcico que estaría reforzada por el interior con estopa de caña, durante el proceso de fabricación con molde.

Un material por lo tanto muy delicado y que no estaba pensado para el uso procesional que se le da.

Las alteraciones más importantes que presentaba la obra y las soluciones aportadas para su conservación han sido las siguientes: la falta de unos correctos hábitos de mantenimiento especialmente en su limpieza y manipulación que han llevado a que se trate con productos inadecuados, que dejaron residuos e incluso atacaron la policromía. Esta mala manipulación ha hecho que la Imagen sufra numerosos arañazos y golpes que han dañado la superficie de la obra, llegando incluso a fracturar peligrosamente zonas delicadas como el paño de pureza.

 

Los antebrazos, tanto por arriba como por abajo, presentaban múltiples magulladuras producidas por los clavos que lo sostienen en el retablo. Estas afeaban bastante la contemplación de la obra.

 

 

 

 

 

 

 

Una vez estucadas y reintegradas cromáticamente las marcas y arañazos pasan desapercibidas.

 

 


Otro tema muy importante son las tensiones que soporta la parte del abdomen. La escultura se encuentra anclada a la cruz solamente por dos grandes tornillos metálicos. Esto seguramente ha salvaguardado las extremidades, pero durante los movimientos en la calle se somete a la zona del abdomen a grandes tensiones que un material tan delicado apenas puede soportar.

 

 

Los clavos son de madera, y en origen también estaban dorados, han recuperado sus matices originales, una vez eliminada la purpurina, como podemos ver en esta imagen de media limpieza.

 

 

 


Por último, y no menos importante, nos encontramos con que es una obra que suscita mucha devoción. Esto hace que los fieles tiendan a tocarla con los consiguientes barridos de policromía, aporte de suciedad e incluso que pierda volumen original, donde se había llegado a perder parte del modelado de los dedos.

 

 

 

Los pies son una parte que más ha sufrido la devoción por el Cristo. Al tocarlo, se ha eliminado incluso parte del volumen original, pero sobre todo se acumula suciedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ha sido necesario reconstruir el volumen que faltaba en los dedos y entonar cromáticamente la zona, muy barrida para devolver el aspecto natural.

 

 

 

 


El trabajo de restauración, a grandes rasgos, ha consistido en los siguientes procesos: una consolidación de las grietas y holguras, una limpieza de policromía tendente a devolver a la obra un aspecto más natural, una integración tanto volumétrica como cromática que recobrará la unidad potencial de la Imagen y una protección final.

Se está elaborando por parte del restaurador un informe detallado del trabajo realizado, acompañado de un amplio dossier gráfico del estado en que se encontraba la Imagen y su estado actual, y que a su conclusión estará a disposición de cualquier hermano que lo solicite.

 

 

 

El paño de pureza se encontraba repatinado con betún de Judea lo que le daba un aspecto muy sucio. Y las cenefas se repintaron con purpurina, que al envejecer se quedó muy oscura.

 

 

 

 

 

En la restauración se ha recuperado el tono original del paño de pureza, mucho más claro, y el dorado que había bajo la purpurina.

 

 


Consejos prácticos para el mantenimiento, conservación y manejo de la imagen.

Siguiendo los consejos del autor de los trabajos de restauración, Don Andrés Álvarez Vicente, se dictan a continuación una serie de normas de actuación destinadas a preservar la obra de restauración realizada y la Imagen en general, y que deberían ser de obligado cumplimiento para todos los Hermanos Mayores, actual y venideros, los miembros de sus respectivas Juntas Directivas, los costaleros con sus capataces al frente, y en general, todos los hermanos de nuestra hermandad:

Limpieza y mantenimiento:

Limpiar la imagen mensualmente únicamente con un plumero, y la cruz con un cepillo suave, sólo para quitar el polvo y las partículas que se puedan ir depositando y sin utilizar ningún producto de limpieza.

Ascenso y descenso de su retablo y colocación y bajada de su carroza:

Realizar estas maniobras, las más delicadas en su manejo, siempre por o bajo control de un miembro de la Junta Directiva encargado de ello, no más de cinco personas, con la Ermita cerrada para evitar tensiones y aglomeraciones, y sujetando y cogiendo la Imagen únicamente por la Cruz.

Procesionamiento:

Evitar, en lo posible, tanto las bajadas y levantadas como en su marcha de procesión, la brusquedad de los movimientos de la Imagen.

 
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