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Pregón 1996 PDF Imprimir E-mail
Jueves, 04 de Junio de 2009
Un año más estamos en los umbrales de esta celebración del drama sacro de la redención, fiesta religiosa que con el mayor entusiasmo y con verdadera fe y devoción, también tiene su propia representación en nuestro pueblo. Es la semana de los grandes misterios, del testimonio adorable de Cristo, de la prueba inconfundible de hasta qué extremo amó Dios al mundo. Los calzadeños tienen su manera de perpetuarla y sentirla en el arte y en la vida, en una meditación colectiva, en el que cada cual tiene su papel asignado en la obra a representar, tal y como sucede en "El Gran Teatro del Mundo" de Calderón de la Barca, porque, como allí, también aquí esta Dios.

Sin embargo, y quiero poner en esto especial énfasis, debemos cuidar con el mayor esmero que los hechos no se desvíen del paralelismo que deben guardar con los principios que inspiran la obra. Comprendo perfectamente que son días en los que muchos de nuestros familiares, ausentes durante el resto del año, vienen para reunirse con los suyos, bien aprovechando la vacación tradicional o simplemente para que su presencia no se eche de menos en la representación del drama, aportando su cooperación al engrandecimiento de su belleza plástica. Pero ello no puede ser el pretexto para que estos días pierdan el carácter íntimo, religioso, de austeridad y recogimiento que la fiesta encierra, convirtiéndola en fiesta popular y pagana, en aras del progreso y las libertades. Si Jesús bebió el cáliz de la sangre por la redención de los hombres, es justo que nosotros, en justa reciprocidad al menos, sepamos ofrecer un pequeño sacrificio y sobre todo guardar en toda su integridad toda la magnitud del mensaje de que nos amáramos los unos a los otros.
La Semana Santa, abrumada de misterios, nos renueva la evidencia de lo que ha costado el rescate del hombre, y nos deja a la vez, la contrición o la amargura de comprobar que es escasa la correspondencia que el amor de Dios encuentra en el corazón de los hombres. A los júbilos y proclamaciones del Domingo de Ramos, suceden, hoy como entonces, las negaciones, las infidelidades, las cobardías y ensañamientos para eliminar a Dios de la vida, aunque haya que preferir a Barrabás. Y hoy más que nunca el camino de la amargura del Señor no se acaba en el monte Moria, sino que se prolonga en todas las direcciones del pensamiento, del espacio y del corazón de los hombres. Y nosotros podemos alegrar el corazón de Cristo en nuestra Semana Santa con actos internos, como visitando el Santo Monumento, rezando el Via Crucis, recibiendo a Su Divina Majestad, practicando la caridad moral, material y espiritual como se debería practicar en el resto del universo y sobre todo, haciendo de estos días lo que en sí deben ser, de meditación en triunfar en el negocio más transcendental de nuestras vidas que es la salvación de las almas.
También con actos externos, como contemplando en silencio el paso de nuestros desfiles procesionales, o acaso asistiendo a ellos vistiendo las túnicas de cada una de las Cofradías dentro del mayor recogimiento, sin hacer manifestaciones o entablar conversaciones con el público, pensando siempre en que vamos acompañando a la Virgen en su dolor y en su llanto y de que en su congoja todos somos copartícipes; practicando la generosidad en su más variada expresión y en especial con nuestras hermandades, pues de nuestra ayuda depende la continuidad e incluso la superación de los desfiles procesionales en años venideros; acogiendo con cariño y amor a todos los forasteros que por estos días visitan nuestro pueblo a presenciar nuestra propia representación. De nuestro comportamiento dependerá la promesa de una próxima visita y será favorable o desfavorable la acreditaci6n de nuestra hidalguía. Lo realmente bello sería que estas virtudes de fraternidad y de amor, que por estos días ponemos a flor de piel, tuvieran su proyección a cada semana de cada mes y de cada año.
No existe la menor duda que Calzada experimenta en estos días una profunda transformación, impregnándose de vibraciones patéticas, tal vez debido a ese aire, hendido ya por la dulce primavera, que tiembla bajo las acometidas de unas trompetas", unos tambores, unas saetas lejanas y unas lágrimas en la madrugada...
¿Qué influjo ejerce sobre las almas creyentes la Semana de Pasión?. Es indudable que en estos días Cuaresmales, de espirituales ejercicios, de intensidad de culto, recogimiento y meditación, de escenas y solemnidades piadosas, hay como un gran examen de condolencia colectivo, con el que las almas, confesas y comulgantes, se visten de limpio, como si en una gran colada purificadora dejasen sus impurezas. La Semana Santa es la cima de esa curva ascendente que es y debe ser cada año litúrgico y cada una que pasa es un paso que hay que dar de acercamiento a Dios, en la promesa de una rectificación de errores pasados. Cristo padeció y murió y su infinito sacrificio nos redimió de la culpa. La redención es por lo tanto la entraña misma del cristianismo y la Semana Santa es la reproducción de esa serie de hechos que va mostrando año tras año lo único imperecedero en la vida terrenal que venimos analizando y que la liturgia cristiana recoge con el nombre de Drama Sacro.
Las mentes se han ido poco a poco sensibilizando a través de la Cuaresma, para soportar sin asombro la multitud de impresiones de la más diversa índole de que van a ser objeto. Incluso por propia experiencia yo os podría decir que los que solemos escribir alguna que otra vez sobre la Pasión de Jesucristo encontramos más dificultades para hacerlo en cualquiera época del año que en los días que preceden a la conmemoración, en los que ya nos encontramos bajo los efectos de esta sensibilidad y ahora sí, con mayor inspiración, la palabra aflora y surge espontánea y ágil de nuestra pluma.
Contando de antemano ya con esta sensibilidad colectiva y ser muchos y variados los temas que hoy queremos abordar, referidos a la historia de nuestra Semana Santa, por imperativo y protocolo de esta clase de pregones, me voy a referir a los orígenes de las Cofradías, que por seguir un orden cronológico le corresponde en primer lugar a la de Nuestra Señora de la Soledad o Vera Cruz, con más de dos siglos y medio de antigüedad, siendo por tanto la de mayor raigambre histórica.
VERA CRUZ.

No hay constancia de una manera fehaciente, de la fecha exacta de su fundación, pero al no llevarse por entonces con meticulosidad la redacción de actas y tras los acontecimientos históricos acaecidos en los años 1838 y 1936 y el tiempo transcurrido, a nadie puede extrañar esta circunstancia.

Sin embargo tenemos que remontarnos a la década de 1710, en la que al parecer hubo un acuerdo conjunto entre el Cabildo Capitular de la Villa y el Clero Parroquial, representado por el Cura Rector don Ambrosio Girón y de Rivera, del hábito de Calatrava, mediante el cual se reedificó a extramuros de la villa, una ermita destinada al culto de la Santísima Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, y que sería precisamente en el lugar que en la actualidad ocupa, toda vez que a dicho recinto fue agregada con posterioridad la edificación que habitó la Comunidad de Padres Franciscanos que hubo en nuestro pueblo y que ambas edificaciones vinieron a constituir lo que en la actualidad conocemos como convento de San Francisco, con la totalidad de sus dependencias.

A la referida Comunidad de Padres Franciscanos se debe precisamente la fundación de la esclavitud de la Virgen de la Soledad, que es a lo que en la actualidad llamamos la "Sección de Esclavas" dentro de la Cofradía, por lo que en sus comienzos el ingreso en dicha esclavitud estuvo reservado a sus fieles devotas.

Señalemos igualmente que esta Esclavitud de la Virgen de la Soledad nada tenía que ver entonces con las Cofradías de Semana Santa, al no existir ninguna de ellas. Sí existía en cambio la Cofradía de la Vera Cruz, cuyo principal objetivo era el de sacar en procesión en el día de su festividad, tres de mayo, la cruz de madera, de la que pendía el sudario blanco, sin clavos, sin la corona de espinas ni restantes atributos.

Esta festividad tuvo un enorme esplendor en nuestra villa de entonces, por el elevado número de fieles que año tras año asistía con extraordinaria devoción a venerar a su Cruz de Mayo.

Pero como quiera que los Padres Franciscanos para conmemorar la Pasión y Muerte del Redentor instituyeron en el patio del convento la representación de la Oración del Huerto de Getsemaní, con plantación de olivos incluida, la Cofradía de la Vera Cruz empezó a salir procesionalmente cada Jueves Santo, estableciendo como estación obligada este patio del Convento, donde tenía lugar dicha representación, con la presencia de otros cofrades que encarnaban a la soldadesca romana y que a través del tiempo son nuestros "armaos" de hoy, por lo que todos podéis sacar la conclusión de que el prendimiento "a lo vivo", que cada año celebramos, no solamente tiene la antigüedad que venimos apuntando, sino que fue el origen de todas las Cofradías de nuestra Semana Santa, porque, con posterioridad, la Cofradía de la Vera Cruz se fusionaría con la Esclavitud de la Virgen de la Soledad y cuyo resultado final fue el que todos conocemos hoy. Pero quede bien sentado el concepto de que el principio fue la Esclavitud de mujeres de la Virgen de la Soledad. Después vendría todo lo demás.

Si examinamos un programa de Semana Santa de los años treinta, observamos que tan sólo se programan actos y procesiones en los días Jueves y Viernes Santos, figurando además otra procesión a las cuatro y media de la tarde del Sábado Santo, que sólo tenía por objeto el traslado de todos los "pasos" desde la Iglesia Parroquial al convento, donde permanecían todo el año, trayéndose en procesión a las once y media de la mañana del jueves de Dolores del año siguientes, desde el convento a la Iglesia, siendo aquí donde entonces empezaban y terminaban todas las procesiones de Semana Santa.

Y es que se discute mucho hoy, si habiendo desaparecido el motivo de su creación, debería seguir celebrándose esta procesión del jueves o debería desaparecer.

Prescindiendo de los motivos, hay que tener en cuenta que su celebración se remonta al menos a la construcción de nuestra Parroquia, lo que de por sí ya indica un buen número de años y por ello cierto arraigo en el fervor mariano de nuestras gentes y nuestro pueblo. Es la expansión que encuentran las esclavas de la Virgen, descendientes y herederas de aquellas primeras que pertenecieron a la Esclavitud, para celebrar un "Quinario" en honor de la Virgen, para contarle y cantarle sus penas, sus alegrías y sus quejas en las hermosas estrofas del canto de la "¡Salve, Virgen Pura!", proclamando su pureza.

En este sentido, la Iglesia tampoco tiene motivos para oponerse, al no ir contra natura ni salirse de las normas litúrgicas, sino que más bien es el mayor fomento de la devoción a la Madre de Cristo. Aparte, claro está, de que su supresión sería ir contra las conquistas sociales de todo un pueblo, puesto que terminada la procesión, tiene lugar la recepción que el Hermano Mayor de esta Cofradía ofrece a todos sus convecinos, de manera idéntica a como la celebra el Hermano Mayor de "Nuestro Padre Jesús Nazareno" en la tarde del Jueves Santo, una vez terminados los Divinos Oficios. No se puede ir por tanto contra las costumbres tradicionales y de tanto arraigo, debido sobre todo al elevado número de años con que su antigüedad cuenta.

La Vera Cruz hace su aparición procesional en la mañana del Domingo de Ramos, cuya carroza, con la cruz de madera en el centro, lleva además todos los atributos de la Pasión. Sus penitentes visten túnicas, guantes, cordón y capillo de color blanco, siendo portadores de una palma de Elche en sus manos. Con el mismo atuendo, pero ya sin la palma, vuelve a salir esta Cofradía al anochecer de Jueves Santo, en que tras la ceremonia del Prendimiento de Jesús y la plática a cargo del orador de turno, hace su salida del Convento la procesión de la "Oración del Huerto", con este valioso y artístico paso, al estilo del Salzillo murciano, siendo obra del laureado artista Francisco Pablo, habiéndose adquirido en el año 1943 y habiendo ascendido su coste a la cantidad de nueve mil pesetas, donación de nuestro Ayuntamiento de entonces, presidido por Carlos Maldonado Fornier, siendo a la sazón también Hermano Mayor de la Cofradía. En el mismo desfile procesional figura el grupo escultórico de "Los Azotes", cuyo Cristo fue adquirido en el año 1942, costando diez mil pesetas, obra igualmente de Francisco Pablo, completándose el grupo en el año 1945, en el que fueron adquiridos los "sayones". El paso de la "Sentencia", que también figura en este desfile, no se adquirió hasta el año 1947, siendo también de la firma de Francisco Pablo. Finalmente la Virgen de los Dolores, que hasta hace tres años ha figurado en esta procesión, es propiedad de la Cofradía de nuestro Padre Jesús Nazareno, habiendo adquirido la "Vera Cruz" otra imagen, ya en propiedad, la Virgen de la Amargura, para no estar siempre de prestado.

A las once y media de la noche del Viernes Santo sale procesionalmente, en su artística carroza, la Virgen de la Soledad, titular de la Cofradía, cuya imagen de indescriptible belleza fue adquirida en el año 1941, ascendiendo su coste a la cantidad de diez mil pesetas, siendo también su creador Francisco Pablo. Sus penitentes visten túnicas blancas, cordón del mismo color y capillos negros con anagrama mariano bordado en blanco, capas negras que llevan bordados en el lado izquierdo los clavos y la corona de espinas en blanco.

A ambos lados de la carroza de la Virgen, durante la procesión, se sitúan las esclavas, mientras que las que van vistiendo la mantilla negra española lo hacen en filas transversales, delante de la carroza, pletórica de iluminación, perfumes, claveles y gladiolos, siendo muchos los penitentes que formulas sus promesas de llevar el balancín y laterales de la carroza de la Virgen, motivo por el que las pujas por llevarlos superan en ocasiones las trescientas mil pesetas. Estos mismos penitentes, pero con el atuendo blanco, hacen de nuevo su aparición en la procesión de las once y media de la mañana del domingo de Resurrección, en la que tiene lugar el "encuentro" con "Cristo Resucitado" en las inmediaciones de la Plaza de España, en cuyo momento la Virgen cambia el manto negro por el blanco.

Tuvo siempre esta Cofradía su propio orfeón, que en la procesión de la noche del Jueves iba entonando las estrofas del "Miserere mei Deus", mientras que en la procesión del Viernes entonaba los tercetos del "Stabat Mater Dolorosa", pero poco a poco llegó a desaparecer alrededor de los años sesenta. Fue una verdadera lástima, porque dichos cánticos, cuando bien se entonaban, eran verdaderamente bellos y emotivos. Tal vez pudieran reorganizarse con orfeones de ambos sexos, en el que se alternaran en el canto de las estrofas.

En el año 1975 la antigua carroza de la Virgen de la Soledad estrenó un valioso juego de faroles, cuyo artífice fue el cordobés Francisco Díaz Roncero y dos años después estrenó manto y corona, ésta en sustitución de la diadema que había llevado hasta entonces. Pronto nos dimos cuenta del desequilibrio existente entre la carroza y los faroles, por lo que en el año 1981 la Virgen estrena bella y artística carroza de plata, también original de Díaz Roncero, cuyo coste ascendió a un millón y medio de pesetas, siendo Hermano Mayor entonces Luis Cañadas. En 1986 se le adaptó un artístico dosel con doce varales de plata, confeccionado por Hermanos Angulo, de Lucena, que costó un millón ochocientas cuarenta y seis mil pesetas. Era Hermano Mayor aquel año Tomás López Díaz.

La Cofradía cuenta con 965 penitentes masculinos y 756 esclavas. Total 1721.
NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO.

No hay constancia de la fecha de la fundación de esta Cofradía ni aún de manera aproximada, pero todos los indicios nos llevan a la década de 1860-1870, en cuyos años, tras una larga etapa de entusiasmo y auge, se produce una ruptura entre los miembros rectores y el resto de penitentes, con escisiones por parte de todos, por lo que la Cofradía queda deshecha en su totalidad, hasta que en la primera década de nuestro siglo se impone la razón y se lleva a cabo una reorganización profunda y eficaz, con tal de lograr una Cofradía de prestigio digna de nuestra Semana Santa.

Esta reorganización dio comienzo el 18 de abril de 1908, cuando el entonces cura párroco don Andrés Muñoz y Cañizares, escritor y arcade romano, convocó una junta general en el domicilio del último Hermano Mayor don Timoteo Morales, a la que asistieron una veintena de hermanos y algunos otros que no lo eran pero que deseaban serlo, con objeto de llevar a cabo una reforma de los anteriores estatutos por los que se vino rigiendo la Cofradía, que más que estatutos eran, al parecer, determinados privilegios tradicionales y había que desterrarlos para siempre, con el establecimiento de unas reglas que sirvieran de sólidas bases como garantía de estabilidad.

Se confeccionaron, esta vez sí, los verdaderos estatutos, por los que los privilegiados a llevar siempre las andas renunciaron a sus derechos sin llegar a discutir su legitimidad, haciéndose esto "en beneficio del culto y devoción a los sagrados pasos de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y por el buen nombre de este pueblo que desde tiempo inmemorial había podido hacer alarde glorioso de su Semana Santa".

Es fácil suponer que dichos cofrades privilegiados harían determinados desembolsos económicos con anterioridad, es decir, en los primeros años de la Cofradía y con ellos adquirían los derechos a tal privilegio de poder llevar cuando quisieran las andas de determinados "pasos". Y los referidos desembolsos imaginamos que serían para la adquisición de las propia imágenes, toda vez que a partir de los nuevos estatutos, los no privilegiados y los que ingresaran en la Cofradía a partir de entonces tendrían que hacer un desembolso de TRESCIENTAS PESETAS, cuya cantidad a principios de siglo la consideramos pero que muy excesiva, por cuyo motivo no deja de extrañarnos. El caso es que mediante tal desembolso -el que fuere- de los no privilegiados, todos tendrían ya los mismo derechos a llevar las andas de cualquiera de las imágenes, que se haría por sorteo unos días antes de la Semana Santa. Se aclaraba en los estatutos que no se especificaría cuál de las andas era, sino una de ellas, y que en el caso de no ponerse de acuerdo, sería el Hermano Mayor el que haría la designación entre los cuatro (a los que favoreciera la suerte) por razones de estatura.

En esta reorganización se nombró nueva Junta Directiva, ocupando los cargos de Hermano Mayor, Tesorero y Secretario respectivamente don Juan Francisco Serrano Ruiz, don Lorenzo Muñoz López y don Gerardo Molina, además de siete vocales, debiendo ser reelegidos en seis ocasiones, por lo que en 1920 decidieron presentar la dimisión con carácter irrevocable, siendo este año cuando la Junta Directiva acordó la adquisición del paso del "Descendimiento", siendo conocido vulgarmente por el de "Los cinco santos".

Tenemos que resaltar aquí que los primeros años de existencia de esta Cofradía debieron ser de una tremenda y severa austeridad, puesto que las túnicas de sus penitentes fueron hechas a base de estambre de color morado y los cíngulos confeccionados a base de esparto. Pero esta austeridad duró en verdad muy poco, pues todos los penitentes fueron cambiando sus atuendos humildes por sus lujosas túnicas de veludillo o terciopelo, desterrándose los cíngulos de esparto al estrenarlas, guardándolos tal vez en el baúl de los recuerdos, para ser sustituidos por otros de hilo de oro.

Lo cierto es que una vez reorganizada, esta Cofradía fue adquiriendo una verdadera pujanza con la adquisición de "pasos", algunos o casi todos de un gran valor artístico, con cinco figuras de talla como el antiguo "Descendimiento", cuya totalidad de "pasos" de esta hermandad y de la de Nuestra Señora de la Soledad fueron destruidos y quemados en 1936, al comienzo de la guerra civil, por los enemigos de la Iglesia. Tremenda, horrorosa y mayúscula barbaridad, porque la totalidad de aquellos "pasos" constituiría hoy un patrimonio de incalculable valor. Esto no deja en cierto modo de ser paradójico, porque los calzadeños se suelen equivocar alguna que otra vez en su vida por motivos de ignorancia, pero en lo que nunca se equivocan es en la fe ciega por sus Vírgenes y por sus Cristos. Tal y como sucediera con otros veinte siglos antes, verdaderamente no sabían lo que hacían, y por ello, que Dios les haya perdonado.

Reflejemos como dato anecdótico que en 1932, siendo Hermano Mayor Clemente Ciudad Camacho, ante la tensión existente con motivo del reciente advenimiento de la República, reunidos con los demás miembros de su Junta Directiva, acordaron el 28 de febrero no celebrar dicho año las procesiones, toda vez que las autoridades locales no les daban garantías de que no se produjese cualquier alteración de orden público. Por dicho motivo el 6 de marzo convocó a toda la Cofradía a una junta general extraordinaria para comunicar a todos los reunidos la decisión adoptada por la referida Junta Directiva de no celebrar este año la Semana Santa. Se sucedieron varias intervenciones, todas ellas para hacer ver que no había motivos ni razón para que este año no salieran las procesiones, lo que sería sentar un mal precedente, invitando a los miembros de la junta a cambiar de actitud, acordándose a la vez, redactar un escrito mediante el cual, todos los cofrades se hacían solidariamente responsables materiales de las sanciones económicas que pudieran venirle al Hermano Mayor, firmando todos en prueba de ello, manifestando su complacencia el señor Ciudad por el entusiasmo de los reunidos como demostración de fervor y fe, sin regateos de sacrificios, pues había llegado la hora de dar un paso al frente.

Entre las procesiones en que toma parte esta Cofradía, mencionemos en primer lugar la de las palmas del Domingo de Ramos, saliendo por primera vez en su historia en el año 1943, en el que por no haberse traído el correspondiente "paso" se vino haciendo "a lo vivo" durante algunos años. En una pollina no muy alta se subía con sus melenas, su túnica y su palma a un niño de entonces llamado Juanito Serrano Martín, a quien cuatro años después relevaría un hermanito suyo llamado José Antonio Serrano. Representaban a los discípulos de Jesús los también niños llamados Paquito Romero García, Valeriano Ciudad Serrano y Ramón Ciudad Ciudad.

Fue en el año 1950 cuando, siendo Hermano Mayor Agustín Ciudad Muñoz, se adquirió el "paso" de "La Entrada en Jerusalén", procedente de la firma "El Arte Cristiano" de Olot (Gerona). Es el que existe en la actualidad. Cada uno de los penitentes porta una palma de Elche en su mano.

En 1942 se celebró por primera vez la procesión del Silencio, siendo verdaderamente emotiva desde sus primeros momentos. A las doce de la noche de cada Miércoles Santo se apagaba el alumbrado de todo el pueblo, en cuyo momento salía de la Iglesia Parroquial el "paso" de Jesús Caído, cuya efigie aparecía iluminada con los rayos de un potente reflector. En cada estación del Vía Crucis había un toque de bocina, se encendía una bengala bajo la cruz de cada estación y se daba lectura a la que correspondía. Tres años duró la oscuridad de esta procesión, siendo en 1945 cuando ya se hace con el alumbrado del pueblo y se canta por primera vez el ¡Perdón, oh Dios mío!.

Fue la oscuridad una exposición arriesgada, puesto que en las sierras de los alrededores aún existían partidas de bandoleros y la oscuridad podría facilitar la comisión de delitos, pues baste decir que tres miembros de una de estas partidas visitaron uno de nuestros bares durante una Semana Santa de entonces, y para mayor "inri" un bar ubicado en la misma casa del Alcalde. En concreto donde hoy está el despacho de Seguros Santa Lucía, regentándolo un amigo nuestro y al que todos conocéis. Se llamaba José González, "Ratilla", fallecido recientemente en Madrid.

Hubo al parecer también cierto intento de homicidio, al darle una puñalada un calzadeño a otro por motivo de celos.

Como hemos mencionado se vino haciendo esta procesión con la imagen de Jesús Caído, pero sin la Cruz. Fue en 1946 cuando al fin se trajo nuestro Jesús Cautivo, siendo Hermano Mayor Ramón de la Calle García de la Parra. No recuerdo su coste total, pero sí la aportación del ayuntamiento que ascendió a dos mil pesetas.

Corresponde al imaginero madrileño José Lerga, considerado entonces como uno de los mejores de España. El Cristo estuvo expuesto en la Sala Floridablanca de Madrid, mereciendo unánimes elogios por parte de toda la prensa y muy en especial de la crítica del diario "Pueblo".

Por su pasividad emocional doliente, por su estilo y por el paralelismo y semejanza en la organización de sus procesiones, nosotros situaríamos a nuestro Cristo a mitad de camino entre el Cristo del Rescate, de Murcia y el Cristo de Mora, en Granada. La procesión de Murcia sale de la Iglesia de San Juan en la tarde de Martes Santo, y la del Silencio de Granada con el Cristo de José Mora, a las doce de la noche del Jueves Santo, a oscuras, de la Iglesia de San Pedro, siendo llevada por soldados de Artillería.

José Mora, ilustre escultor granadino y discípulo de Alonso Cano es el artífice del santo dolor, es el escultor de saetas; José Lerga esculpió con su diestra gubia en nuestro Cristo toda la bella encarnación misericordiosa del Hijo de Dios, teniendo a su vez en el rostro una expresión de amargura que refleja maravillosamente el alto sentido de la redención.

La Cofradía vuelve de nuevo a nuestras calles en la madrugada del Viernes Santo en su procesión más representativa, más lucida y más devota. Los penitentes llevan una cruz de madera sobre sus hombros. Al comienzo solamente figura su imagen titular de Jesús Caído, incorporándose sucesivamente en su itinerario los pasos de San Juan y la Virgen de los Dolores, con plática alusiva a dicho encuentro, como posteriormente otra, cuando al paso de Jesús sale la Verónica a enjugarle su Divino Rostro.

Merece la pena destacar el incremento de penitentes que ha experimentado en los últimos años tanto la Cofradía como esta procesión en particular. Hace su entrada en la sede del Convento alrededor de las diez de la mañana. Cristo ha muerto. No hay leyes ni gobernantes. Vamos a conmemorar la subasta de las ropas de Jesús. Ya puede empezar el juego de "las caras".

Tras los Divinos Oficios del Viernes Santo, a las seis y media de la tarde hace su aparición la procesión del Santo Entierro, figurando en la misma los pasos de Cristo del Sagrario, Descendimiento, Piedad, Santo Sepulcro y Virgen de los Dolores. La mayor parte de estos pasos se deben al genial imaginero Bellido, incluido el Santo Sepulcro, mientras que su Cristo Yacente, con movimiento de sus brazos, se adquirió para la Semana Santa de 1943, siendo Hermano Mayor creo que Saturnino Camacho Ruiz. Su coste ascendió a la cantidad de diez mil pesetas, siendo donación total del Ayuntamiento de entonces, debiéndose a la firma de Francisco Pablo. El Descendimiento se debe a la imaginería catalana de "El Arte Español", de Olot en Gerona, habiéndose adquirido en el año 1976. La Virgen de los Dolores, cuya efigie es de una belleza impresionante (siendo otra de las joyas de nuestros "pasos") fue adquirida en el año 1941 y creemos que también se debe a Francisco Pablo.

Uno de los utensilios que más identifican a esta Hermandad es su típica bocina, de tres metros de longitud y confeccionada con la madera de un árbol completo, cortado en dos mitades y en sentido longitudinal, quitándole la parte interior hasta dejar sus paredes de un grueso de unos tres centímetros, con un diámetro interior de luz en disminución desde los treinta a los diez centímetros. Cerca de la parte final gruesa lleva un eje transversal, con dos ruedas para su arrastre. Ignoramos cuál es la madera más apropiada para su construcción, pero la realidad es que cuando hubo que sustituir la bocina primitiva por mermas en su madera, las tres que se han construido con posterioridad ninguna de ellas ha salido tan perfecta en sonidos y suavidad como la primera. Para hacerla sonar en su manera más ortodoxa hay que combinar la capacidad pulmonar con la habilidad en el movimiento de labios al hacer el cambio de notas, fenómeno conocido en Calzada con la frase de "volver la bocina". Durante todas las noches de Cuaresma se suele sacar y tocar por las calles de Calzada, anunciando la proximidad de la conmemoración de la Pasión, no faltando ocasiones en que se sintió "viajera", desplazándose a los pueblos cercanos. Su sonido es evocador, espiritual, misterioso y, si cabe, acaso triste. Cuenta esta Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno con novecientos veinte penitentes nazarenos de ambos sexos.
SANTA CENA

La Cofradía de la Santa Cena fue fundada en el año 1957. El motivo de su fundación se debe a un sueño de un grupo de calzadeños residentes en Madrid y entusiastas de su Semana Santa, que un buen día del año 1956 proyectaron la construcción de una ermita para hacer una romería y que en dicha ermita se rindiera culto a la Virgen de Valverde y a la Virgen de la Esperanza, que habría de ser filial de la Santa Cena.

Se fundó en efecto la Cofradía de la Santa Cena y se hicieron proyectos para la construcción de la referida ermita en las proximidades de Sacristanía, frente al Castillo de Salvatierra, pero por diversas causas este proyecto no se hizo realidad, mientras que la Santa Cena siguió adelante y la Virgen de la Esperanza sólo quedó en buenas intenciones.

No tuvo buena acogida en el seno de alguna Junta Directiva de las Cofradías de Semana Santa, porque ello iría en perjuicio de las demás y que lo que había que hacer era conservar y ampliar las que ya teníamos.

Por ello, aunque luego nos alegráramos todos, al contar con una procesión más con la variedad de matices y policromías con que se celebra en la mañana espléndida del Jueves Santo, no toda la andadura fue precisamente de rosas. El caso es que un poco contra viento y marea se fueron confeccionando las capas y fajines para que todas fuesen del mismo género y tono de moaré rojo-rosado, trayéndose finalmente el paso con sus trece figuras, siendo del gusto y del agrado de todos.

Desde el primer momento fue deseo de la Junta Directiva, promotora de su fundación, celebrar la procesión a la caída de la tarde, antes del Prendimiento. Pero con motivo de las reformas litúrgicas llevadas a cabo por Su Santidad Pío XII, en 16 de noviembre de 1955, según el Decreto "Maxima Redemptionis", los Divinos Oficios de "In Cena Domini", con el Sermón de Mandato, de la antífona "Mandatum novum do vobis" ("Un Mandamiento Nuevo os doy"), pasaron de matinales a vespertinos, por cuyo motivo no podía celebrarse más que por la mañana.

Se superaron con creces los cuantiosos gastos iniciales, después de pagar el primer plazo del paso y pagar el género con el que se confeccionaron las capas y fajines. Pero, justo es reconocerlo, la Cofradía quedó un poco "deshidratada", y para terminarse el pago del paso se tuvo que transcurrir algún tiempo, atravesando enormes dificultades económicas. Al fin todo se pagó, los gastos al año son mínimos y por ello ya no existen dificultades de ningún tipo. Han transcurrido ya treinta y nueve años desde aquel Jueves Santo de 1957, y año tras año este desfile procesional es esperado con enorme inquietud, porque es una de las emociones fuertes que experimenta el transeúnte que nos visita. Me atrevería a decir que lo único que a esta procesión le falta, como por supuesto también a la del Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección, es que todos, absolutamente todos sus penitentes, vayan con el capillo bajo. En cualquiera de nuestras procesiones no hay justificación posible para llevar la faz al descubierto. Hay que tener en cuenta que vamos en un desfile de penitencia y sacrificio y no en un desfile de modelos. No veréis en ninguna procesión de Valladolid, de Sevilla o de Málaga, en Televisión, a ningún penitente que lleve la cara descubierta para lucirse o para que vean quién es el héroe de la proeza.

Tenemos que esforzarnos en hacer una Semana Santa más hermosa, pero más recogida y de menos lucimiento; más bella y seria, pero de más sacrificio interior y exterior. A este respecto creo que le queda bastante labor para el futuro a la flamante Junta o Comisión Pro Semana Santa, aún llevándolo en su programa. Debe ser una labor continuada durante todo el año y no quedar reducida a los días que preceden a la Semana Santa. Me atrevería también a pedirle a esta Comisión que llevara un meticuloso control en la admisión de colaboraciones para el Programa de Semana Santa, para que todas ellas sean alusivas a la Pasión de Jesucristo, sin salirse del tema para nada. Como igualmente con relación a los poemas, exigiendo que tengan cierta calidad literaria de rima y métrica, como si son de rima libre. Hay que tener en cuenta que nuestro programa va a muchas personas y centros de cultura, este año incluso al Palacio de la Zarzuela, y según sea su calidad así nos juzgarán. Ha mejorado bastante en calidad con relación a la pasada década, pero debe seguir mejorando mucho aún. Digamos, para culminar su historia, que la Cofradía de la Santa Cena cuenta con 257 penitentes.
VIRGEN DE LA ESPERANZA.
La Cofradía de la Virgen de la Esperanza es la de más reciente fundación, empezando su andadura en la Semana Santa de 1985, continuando en auge y prosperidad y sobre todo con muy buena salud económica. La iniciativa de su fundación la tomaron los cónyuges Ramiro del Campo López y María Encarnación Castillo Gallego, ayudados eficazmente por sus hijos de corta edad y por un nutrido grupo de amigos activos y entusiastas de ambos sexos, como se pone de manifiesto en su desfile procesional, que tiene lugar a las 8 de la tarde de cada Miércoles Santo.

Tal vez hubiera sido más conveniente hacer esta procesión en la noche del Martes Santo que en la tarde del Miércoles, pues aún siendo conscientes de que en el día en que se hace hay en Calzada más forasteros, hay que reconocer que por las noches sale a las calles más gente a presenciar los desfiles. Por otra parte un elevado porcentaje de penitentes son los mismos para todas las Cofradías, por lo que al celebrarse con posterioridad la de Jesús Cautivo, a la que asisten mucho público y muchos penitentes, hay que decidirse por asistir a una o a otra. Creo que esta proposición de cambio debe meditarla muy seriamente la Junta Directiva. A las once de la noche del Martes Santo se luciría mucho más la procesión que a las ocho de la tarde del Miércoles Santo, con aumento en el número de penitentes. Los quinientos con que la Cofradía cuenta visten túnicas blancas con fajín y capa verde oscuro, llevando un anagrama al lado derecho de las capas. Portan un cetro de madera en sus enguantadas manos. La imagen de la Virgen pertenece a la imaginería manchega, habiendo sido justamente muy elogiada.
LOS ARMADOS

La Asociación Cultural de Armados, como entidad jurídica, es de reciente fundación, pues a efectos fiscales toda clase de sociedades, Cofradías, asociaciones y hermandades se han visto obligadas a la elaboración de unos estatutos, con especificación de presupuestos, ingresos, gastos y resultados. Sin embargo la asociación como tal cuenta con más de dos siglos de antigüedad, aunque no haya constancia con exactitud de cuándo empezaron a asistir al Prendimiento del Patio del Convento, pero muy bien podemos calcular que ya asistían en la década de 1750.

Con el correr del tiempo la Agrupación, después de 1940, llegó a ser filial de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, bajo la denominación de "Sección de Armados", siendo a la que pagaban sus cuotas anuales y de la que a su vez recibían todos los utensilios necesarios para la banda de cornetas y tambores, faldillas, manguitos, parches, baquetas, ampliación o sustitución de instrumentos, etc.

Cuando en el año 1950 se creó la Comisión Pro Semana Santa, cesó la dependencia unilateral de aquella Hermandad, siendo esta Comisión la que atendía todos sus gastos del fondo propio de que disponía, procedente de las subvenciones anuales del Ayuntamiento y del control de la venta de bolsas de papelillos en todos los bares del pueblo. De los fondos de esta Comisión Pro Semana Santa, además de los gastos de los "armados" se pagaban también los gastos de la Iglesia, adquisiciones comunes a todas las Cofradías, actos culturales y festejos, programa de Semana Santa, si es que daba pérdidas, etc.

Al comienzo de la Cuaresma de este año e incluso creo que con anterioridad, pudimos ver en los lugares públicos de concurrencia una convocatoria a Junta General de todos los pertenecientes a la Asociación Cultural de Armados. En el Orden del Día figuraba, según creo, la dimisión irrevocable de toda la Junta Directiva si no se aprobaban determinadas propuestas o algo así. Con posterioridad corrieron por Calzada ciertos comentarios relativos a que este año no iban a asistir los "armados" a las procesiones de Semana Santa.

Una vez celebrada la Junta General, le pregunté a uno de los asistentes a la misma quien me respondió que todo se había solucionado y que los "Armados" asistirían a todos los actos.

Estas divergencias son la esencia misma de los prolegómenos de nuestra Semana Santa. Os puedo asegurar que desde la edad de los 15 años en que estoy en estos ambientes de Juntas Directivas de Semana Santa no he conocido ninguno en que no se hayan tenido que soluciones y resolver ciertas divergencias con los "Armados, pero todas ellas susceptibles de arreglo como siempre, a excepción del año 1953 en que un Hermano Mayor expulsó de su Hermandad a picas y banda, por el tiempo de ciento cincuenta años, con gran disgusto para los propios "armados" y para los restantes miembros de todas las Juntas Directivas. Los motivos fueron que este Hermano Mayor había sido militar con anterioridad en el ejército, pero que desconocía el ambiente de estas tropas de soldados de su pueblo, por llevar ausente ya desde hacía más de treinta años. Naturalmente todo tuvo solución, porque al año siguiente entró otro Hermano Mayor que les concedió el indulto por lo que fueron readmitidos.

Imaginamos el disgusto que se llevarían, con el amor que le tienen a su armadura, a nuestro pueblo y a nuestras procesiones. No se merecían esto nuestros "armados", pero en fin, son datos para la historia y lo mejor es el olvido.

Desde 1940 vinieron pronunciando el "parte" en el Patio del Convento la dinastía de "los Pelusos", como les llamábamos cariñosamente, tomando el relevo en el año 1968 nuestro buen amigo José Miñaca Gutiérrez, quien lo sigue pronunciando en la actualidad.

Si la banda de cornetas y tambores siempre estuvo pletórica de personal, en la década de los sesenta se corrió el riesgo de desaparición de las picas, con apenas diez, doce y hasta dieciocho en las mejores ocasiones. En la actualidad, con savia nueva masculina y femenina, ha experimentado un incremento extraordinario, con gente muy competente y muy comprometida, que pone el mayor empeño en que los actos en que participa resulten con la mayor brillantez. A muchos de los que fallecían en la antigüedad solían enterrarlos con sus armaduras, e incluso poniendo la pica junto al cadáver dentro de la caja, costumbre que por fortuna ha desaparecido. La Asociación cuenta con 375 hermanos.
PREGONES DE ANTAÑO

Para ir terminando, voy a referirme a los pregones de Semana Santa que se vinieron celebrando con anterioridad. Tuvo lugar el primero de ellos el día 11 de abril de 1957, a las siete de la tarde en el cine Calatrava, gentilmente cedido por Agustín Pérez Sanz. Pregonero elegido para inaugurar la serie nada menos que don Carlos Calatayud Gil, prestigioso Abogado y Delegado Provincial del Ministerio de Información y Turismo.

Pecaríamos de infantiles si intentáramos ahora descubrir las dotes oratorias de don Carlos. En hora y cuarto nos deleitó con su amena palabra hablándonos de muchos de los ilustres y preclaros personajes de nuestro pueblo, entre ellos "Conole", y de Juanillo "Talento", que tenía tanto talento y que al parecer sentía tanto amor por la Semana Santa de su pueblo que se empeño en morirse en Jueves Santo y a fe que lo consiguió. En otro pasaje de su pregón afirma:

"Calzada ha dado un hijo ilustre que con su inteligencia ha inventado un pegamento eficaz que sirve para unir muchas cosas y muchos objetos rotos. Yo formulo mis votos aquí para que otro calzadeño invente otro pegamento que sirva para unir a los unos con los otros, a los matrimonios mal avenidos, a los hijos distanciados de los padres y sobre todo a aquellos que están alejados de Dios".

Nos habló también de la libertad del preso por la Cofradía de Jesús el Rico, en Málaga. Muchos de vosotros habréis oído hablar de este acontecimiento. Tiene su origen en la Semana Santa del año 1759, cuando al pasar la procesión de Jesús el Rico por las puertas de la cárcel se produjo una fuga masiva de presos de la cárcel de Málaga y todos se incorporaron a la procesión. Terminada ésta, todos volvieron a sus respectivas celdas de la cárcel y al enterarse el rey Carlos III del suceso, le hizo tanta gracia que a partir de entonces le concedió a dicha Cofradía la facultad o el privilegio de conceder la libertad a un preso cuando la procesión llega a las puertas del recinto penitenciario. El preso que dicha Cofradía liberará este año se llama Juan Carlos Calvo, que en 1992 tuvo una reyerta con dos hombres a los que les causó heridas graves, por lo que fue acusado de intento de homicidio y condenado a seis años de reclusión mayor. En los tres años y medio que lleva en la cárcel ha observado buena conducta y ha mostrado su arrepentimiento, informes que la Dirección General d Instituciones Penitenciarias envió al Ministerio de Justicia, quien a su vez comunicó a la Junta Directiva de la Cofradía el nombre del preso que debería liberar. Juan Carlos iba a poner un establecimiento de frutos secos cuando saliera de la cárcel, pero al parecer va a seguir con su profesión habitual de repartidor de confitería y pastelería.

La presentación del conferenciante la hizo Agustín Ciudad Muñoz, Abogado y Hermano Mayor de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno. Tanto este pregón como los que le seguirían en años sucesivos fueron retransmitidos íntegramente por la emisora Radio Juventud de Valdepeñas, la de mayor audiencia entonces en toda la provincia.
Capítulo aparte merece el pregón segundo, celebrado el Lunes Santo 31 de Marzo de 1958, anunciado a las siete de la tarde y que hubo que retrasar en una hora su comienzo por ser uno de aquellos días en que por avería en las líneas eléctricas no había luz aquella noche. Pedimos el favor a los señores Imedio y Ciudad para que pusieran en funcionamiento el grupo electrógeno de su fábrica de pegamentos, sita en el número 95 de la Avenida del Generalísimo de entonces, y en poco más de una hora habíamos "tirado" una línea desde la fábrica al cine Calatrava del Círculo Agrícola. El pregonero fue el escritor, farmacéutico y varias veces premio nacional de poesía, el conquense Federico Muelas, autor de numerosas publicaciones.

De su boca oímos por primera vez el nombre de Hernando Díaz, paisano nuestro y uno de los elegidos en la conquista de América. Nos habló también de lo injustos que con la Mancha fueron tanto el Barón de Davilliér, como el famoso dibujante francés Gustavo Doré, cuando ambos en viaje por España de paso para Andalucía quisieron pasar con rapidez por nuestra Mancha, como desdeñándola, sin pensar que las líneas de sus apuntes empleadas en la descripción de sus altivos cardos, habrían de darle para siempre la inmortalidad, valga la redundancia, por la riqueza infinita de las formas por él recogidas en la extensa llanada española. Caló hondo este pregón. Siguió un recital de poemas alusivos a la Pasión, a cargo de Enrique Domínguez Millán, guionista, redactor, locutor y realizador de Televisión Española; de su esposa, la poetisa Acacia Uceta, con varios libros publicados; del poeta ciudarrealeño Florencio Llanos Borrel y del académico Federico de Mendizábal. No es fácil ni corriente reunir en una sola sesión una manifestación literaria de tan altas cotas. Con posterioridad casi todos ellos siguieron colaborando con sus escritos en nuestro programa de semana Santa, accediendo a las peticiones que periódicamente les hacíamos.

El 23 de marzo de 1959, a las siete de la tarde, se celebró el pregón tercero, que en esta ocasión corrió a cargo de nuestro paisano y amigo Evaristo Caballero Trujillo, profesor de E.G.B. y con anterioridad directivo de los blanquillos. Nos hizo un bello canto literario de Calzada, de sus costumbres, de sus gentes y de sus experiencias vividas en la escuela y en las Hermandades, exaltando las cualidades de laboriosidad y verdadero catolicismo que adornan a la mujer calzadeña. Se complementó la programación con la proyección de una película de hora y cuarto de duración, sobre la Semana Santa de Ciudad Real capital, con todas sus procesiones.

No hubo pregón en 1960, pero sí el Lunes Santo 29 de marzo de 1961, a las ocho de la tarde, con un magno concierto a cargo de la Banda del Arma de Aviación, de Madrid, bajo la dirección de su laureado director Modesto Rebollo, destacándose en la interpretación del "Capricho Español" de Rimsky-Korsakov, que se vio obligada a repetir. A continuación vino la intervención de nuestro pregonero, que en esta ocasión era Daniel Céspedes Navas, Secretario Diocesano de Acción Católica y Profesor del Colegio de Hermanos Marianistas de Ciudad Real. En la actualidad ha sido reelegido en sucesivos mandatos como Presidente Nacional del sindicato ANPE de enseñanza, habiendo presentado su renuncia hace unos dos meses por haberse jubilado. Más que de nuestra Semana Santa propiamente dicha nos habló de la Semana Santa manchega en general y con la fe y la religiosidad con que se vive.

Tras este pregón hay un salto enorme en el tiempo hasta que el año 1995 se reorganiza la Junta o Comisión Pro Semana Santa, en cuyo programa nos trae la reanudación de la serie de pregones, con la intervención de nuestro querido y buen amigo Rafael Serrano, que por estar tan reciente no voy a repetir ni recordar aquellos felices y buenos momentos vividos cuando todos los miembros de la Junta Directiva de los Negrillos salíamos a cobrar los recibos de todos los Hermanos, con sus anécdotas correspondientes, como nos relató con agudeza y amenidad.

ACTUACIÓN DE BANDAS

Hemos mencionado que la Banda del Arma de Aviación dio un magno concierto en el cine, antes del Pregón. Tenemos que añadir que dicha Banda tomó parte en todas las procesiones y pasacalles correspondientes a dicho año 1961, estrenando la marcha que llevó por título "El Calatravo", original del maestro Rebollo y dedicada a la Semana Santa de Calzada, pero, al decir verdad, con no muy buena inspiración musical que digamos.

Con anterioridad, la Banda de Música del Ministerio del Ejército, dirigida por su Músico Mayor Cándido Sanz, tomó parte en los desfiles procesionales correspondientes a la Semana Santa de 1947, teniendo una lucida actuación, sobre todo su sección de gaiteros, instrumentos que en conjunto no se habían oído tocar por aquí. Fue la de este año una Semana Santa famosa, que atrajo una enorme masa de forasteros.

VIDEOS.

El martes 14 de abril de 1981, a las ocho y media de la tarde, se proyectaba en el Real Cinema la película "Testimonio de Fe", a beneficio de la Cofradía Nuestra Señora de la Soledad y filmada por nuestro querido amigo Baldomero Fernández Gómez. Consta de dos documentales en los que se detallan tanto las fiestas principales de nuestro pueblo como las costumbres más típicas, como los hornos de las panaderías cuando se hacen los enaceitados y magdalenas, los rosquillos de sartén y los virulios en las casas, las matanzas, el pecado mortal, la elaboración de nuestros vinos, la actuación de nuestros coros y danzas, el funcionamiento del reloj de la plaza y muchos otros acontecimientos similares.

Ante el éxito alcanzado, al tener de actores y protagonistas a todos los calzadeños, tuvo que ser repetida la proyección en sesiones sucesivas a beneficio de los nazarenos, Santa Cena y de la Parroquia, respectivamente. En la actualidad prepara otro vídeo que estará terminado en breve, sobre costumbres en la antigüedad, las novedades en la Semana Santa y la supresión de procesiones por causa de la lluvia y caída de "pasos". Se vinieron celebrando otras sesiones y festivales en el Real Cinema a beneficio de los blanquillos y de los negrillos, canalizados por las Comisiones de Festejos al mando de Santiago Díaz Caballero.

RESURREXIT SICUT DIXIT

De todas las procesiones nos queda la del Domingo de Resurrección, con el "Encuentro", que no se celebró hasta el 10 de abril del año 1955 por vez primera. Se trajo para dicha procesión el paso de "Cristo Resucitado", costeado por las dos principales Hermandades de blanquillos y negrillos, por lo que ambas lo tienen inventariado en su patrimonio al cincuenta por ciento. Tenemos un gran recuerdo de la procesión celebrada en 1976 y fue precisamente, y en cierto modo, por el miedo que pasamos.

Para después del encuentro de Cristo Resucitado con la Virgen de la Soledad se había programado y contratado una "mascletá" (sesión de fuegos artificiales) nada menos que con la primera firma de la pirotecnia española como es la de Antonio Caballer, de Moncada (Valencia), a cuyos hijos habréis podido ver estos días en Televisión varias veces, por haber acaparado, como todos los años, los premios de las principales fallas de Valencia. Nunca creímos que la sesión que nos preparó iba a ser de tal potencia y tan duradera. La torre del Ayuntamiento tan pronto la veíamos en pié como en el suelo. La verdad es que hasta que no terminó no respiramos en profundidad. Su factura de fecha 18 de abril importó la cantidad de 35.000 pesetas. De habernos servido hoy una de parecidas características nos hubiera importado más de millón y medio de pesetas. Para que veamos lo que va de ayer a hoy. Por supuesto que hubo que pagar roturas de cristales, persianas y visillos.

Pues bien, se sintetiza en esta procesión toda la Pasión de Cristo con el triunfo y la Resurrección. Es la culminación de todos los actos y día de júbilo y alegría como se pone de manifiesto en la plática final. ¡Alleluia, Alleluia! Porque el Señor ha resucitado. La procesión continúa, haciendo su entrada cerca de las tres de la tarde. Hasta la nueva cita del año próximo. Se van los forasteros. Y nosotros también. Muchas gracias.

APÉNDICE FINAL.

Los que escuchasteis el Pregón en el Centro Cultural y los que lo leéis ahora os podéis dar cuenta de lo decisiva que fue la intervención de don Andrés Muñoz y Cañizares, Arcade romano y Cura Párroco de Calzada en el año 1908, citando en el domicilio d Timoteo Morales a todos los componentes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Gracias a él la Cofradía pudo seguir su andadura, reorganizándose después de llevar muchos años deshecha y sin ningún tipo de actividades. Por eso queremos destacar aquí su gran y recia personalidad como "limador de asperezas y amores propios", tanto de los privilegiados como de los no privilegiados.

En cuanto a su vocación literaria y religiosa, tenemos que resaltar también su fecundidad, habiendo publicado numerosas obras, entre las que podemos destacar "Mis impresiones"; "Viaje a Roma"; "Jubileo de Su Santidad el Papa León XIII"; "Novena a Nuestra Señora de los Remedios" y "Novena al Santísimo Cristo del Sagrario", publicadas en 1908; "El Expósito", drama en cuatros actos; "Justicia de Dios", cuento, "La Botería del Iris", novela corta; "Guardia de honor a Jesucristo", Memoria para el Congreso Eucarístico de Madrid en 1911; y finalmente "Giumaila", drama en cuatro actos y en prosa, publicado en 1913, sobre la aparición milagrosa de la Virgen de la Almudena en Madrid.

En cuanto a lo de "Arcade romano" no se refiere a que haya nacido en la región o provincia de la Arcadia, en el centro del Peloponeso, en Grecia, sino que era un título que por entonces se otorgaba a los que pertenecían a la Academia de la Poesía y Buenas Letras. Fue un virtuoso Cura Párroco, del que los calzadeños pueden sentirse orgullosos.

Agustín Goërlich Valencia

 
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