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Pregón 1999 PDF Imprimir E-mail
Jueves, 04 de Junio de 2009
Rosalía Tena Martín.

INTRODUCCIÓN

Permitidme, queridos calzadeños, que el mío sea para vosotros un pregón de los de verdad.
I.I. * Pregón que querría convocar a todo el pueblo a la gozosa celebración de una Semana Santa, marco de hechos los más trascendentales en la historia de cada uno de nosotros. Hechos que ocurrieron en aquellos tiempos y que siguen ocurriendo en nuestros días.

* Pregón, repito, parecido al entrañable quejido de la bocina que, en estas noches, rompe el silencio de nuestras calles con el anuncio de que son estos los días de la Fiesta de Dios: propicios para hacerlo todo nuevo, en nosotros y en la vida del pueblo.

* O imaginarme, si así lo preferís entre esas mujeres que, en la atardecida, recorren vuestras calles al insinuante son de una campanita. Con ella nos despiertan a realidades que están más allá de nuestra hambre por tener dinero, placer, bienestar y recordándonos que se es feliz sólo si, animados por una autentica fe, aprendemos a ser más humanos, más sencillos, más hermanos.

I.II. ¿ Que a quiénes convoco?.

* Por supuesto, no al fariseo, hipócrita, autosuficiente. Ese que habla mucho de amor, pero sin dejar de ser viejo egoísta que nunca cambia. A lo más, se contenta con la critica y el lamento, pero sin que él mueva un dedo. Confunde la Semana Santa con unas minifiestas o minivacaciones primaverales. Y queda satisfecho con repetir en ésta la rutina de otros años, en actos externos más o menos exhibicionistas que ni le rozarán la piel.

* Por el contrario, este pregón va:
_ Para quienes todavía creen en la necesidad de ser cada día más humanos y más conformes con las gozosas exigencias del Evangelio en el que creen. Son aquellos que se atreven a preguntas que pocas veces nos hacemos: ¿Para qué vivo?. ¿Qué es lo que da sentido a mi vivir diario?. ¿En qué apoyo mi esperanza?.
_ Y pienso también y muy especialmente en quien, desorientado entre tanta palabrería y eslóganes interesados, siente la necesidad de encontrar LA PALABRA DE VIDA, segura y acertada que orienta y sosiega. Y que le haga más sensible y comprometido al grito lacerante que nos llega desde los más olvidados de nuestra sociedad.
_ Creed, os lo ruego, esta mi confidencia: tened por seguro que me considero la primera interpelada en todo aquello que nos digamos y celebremos en esta Semana Santa.

I.III. Y un nuevo y previo favor que os solicito.

CONSIDERADME COMO UNA MÁS ENTRE VOSOTROS. Nos entenderemos mejor si, de veras, sentimos todos a una el gozo y el sano orgullo de ser calzadeños. Para ello, dejadme que, por un momento, recuerde, con nostalgia, algún pequeño detalle que espigo de mis más de 30 años de celebrar la Semana Santa en Calzada:
_ Por ejemplo, el olor a los dulces típicos de estos días; el pueblo brillando, desde los dinteles de las puertas; las paredes y calles bien pintadas, como si se sacara lustre al último rincón de la casa al barruntar la Semana Santa.
_ Y aún otro detalle imborrable para mí: aquellas personas mayores que, con sus chambras, salían a las esquinas y sus ojos brillaban, humedecidos, al ver pasar las imágenes que para ellos eran vivencia y celebraciones de sus más hondos sentidos.
_ Aquellas inolvidables Semanas Santas fueron para mí, para ellos y para otros muchos rico alimento de gozo espiritual, que continúa válido aún hoy si somos capaces de conjugar lo permanente de antaño con los nuevos valores, cultura y estilos de nuestros días: Porque lo permanente de "entonces" no pasa y mantiene también ahora su fuerza de verdad. ¡Porque es VERDAD!

II. Y AHORA YA DE NUESTRA SEMANA SANTA - 1999
Hablemos con toda sinceridad:

II.I Quiero aseguraros que, como vosotros, me enorgullezco yo de los avances y mejoras de nuestra Semana Santa y lo cuento lejos de aquí: el aumento de hermanos, especialmente jóvenes, en todas las cofradías y vuestro esmero en una más bella presentación de las carrozas. Las túnicas con un mayor gusto y calidad así como una mejor y cuidada organización de las procesiones.

II.II De veras que a Dios no le disgustan todas esas manifestaciones y signos del amor; pero a condición de que sean sentidas, salidas de dentro, auténticas y lo más sencillas posibles. Y no es que no podamos permitirnos algún derroche: que también a la Magdalena se la permitió cuando derramó a los pies de Jesús el frasco de precioso perfume. Pero que ello sea sólo como un gesto excepcional. ¿Sabéis por qué?

II.III Es que lo que Dios quiere de verdad, en esto y siempre, es otra cosa. Adivinadla vosotros, preguntándoos con sinceridad:_ Todo este encomiable esfuerzo por conseguir desfiles más vistosos ¿nos ayuda a vivir más profundamente la Semana Santa, como tiempos de una verdadera conversión?. Esto es ¿irnos acercando más a un Dios Amigo que entrega la vida por nosotros y nos hacen más hermanos en un pueblo en el que nadie se sienta extraño y especialmente aquellos que más necesitan nuestra ayuda?
_ Otra segunda cuestión que nos planteamos: conozco y me entusiasma vuestra pugna por cargar con los pasos en las diversas procesiones. ¡Es un gesto edificante!
Pero, contestémonos: ¿es así de ostensible nuestro esfuerzo por ahorrar en el hermano que sufre alguno de sus "pasos" dolorosos, alguna estación de su via-crucis, por liberarle de alguna espina o lágrima o crueldad o, simplemente, para echarle una mano en sus caídas?.
_ Y perdonadme si os hablo de un asunto muy querido en nuestro pueblo. Lo hago con la confianza y sinceridad que se reserva sólo para los muy amigos. Me refiero al juego de las caras actividad central para propios y extraños justamente en el Viernes Santo.
Me pregunto y os pregunto si éstos no serían días oportunos para que lo sometiéramos a una reflexión. Y ciertamente no para que se pierda esta costumbre de siglos, con sus aspectos lúdico, de convivencia, de entretenimiento y de tipismo tradicional. Pero sí para que se evite cualquier exceso poco acorde con la sobria austeridad de vuestros pueblos, en los que se creía que "hasta los pájaros ayunaban en ese día". Y mucho menos si un afán excesivo y ostentoso de adquirir y poseer riqueza pudiera lastimar la sensibilidad del hermano necesitado.

II.IV. Y en definitiva, la razón está en que lo que Dios Padre quiere es AMOR. Como Él lo hizo. O de otro modo: que compartamos el pan y lo que tenemos, venerando así, en el hermano, las imágenes "vivas" de Dios. De no ser así, en nada le agradará el culto que le demos en sus imágenes "nuestras", esas que portamos en la procesión. Hasta éstas le sabrían a inmensa mentira.
Pero eso no va con nuestra Semana Santa en Calzada. ¿O no estáis de acuerdo?

III. POR ELLO, PREPARÉMONOS PARA LAS PROCESIONES QUE HOY COMIENZAN.
Con sus imágenes se convierten éstas cada año en un Pregón artístico y bello, lanzado a vuestras calles. Ellas nos acercan, casi al vivo, los trágicos acontecimientos que sucedieron en Jerusalén: el dolor patético del Condenado, las heridas sangrantes de la flagelación romana, los estertores agónicos y sobre todo la impresionante ternura de Jesús con su Padre y la generosidad, hasta el extremo, con nosotros sus amigos.

III.I ¿O no conoces esas nuestras imágenes y no has rezado alguna vez junto a ellas?. Ignoro si te cuentas entre los hermanos "negrillos" o "blanquillos" o entre los "armaos".
Pero de lo que no dudo es de que, de los labios de tu madre aprendiste el nombre y besaste la estampa de nuestro Padre Jesús el Nazareno o de la Virgen de la Soledad o de la Sagrada Cena o de nuestra Virgen de la Esperanza o la del Resucitado.

III.II Aún otra cosa puedo asegurarte: independiente de tus creencias y aunque seas ya muy adulto, ten por cierto que si detienes tu mirada en cualquiera de esas veneradas imágenes, vas a percibir algo profundo, inexplicable que te cautiva más allá de la figura artística: Se trata de un incomprensible misterio de drama, de sufrimiento, de amor que te golpea. Y ello es, justamente, aquello que aprendiste de niño cuando mirabas, más que con los ojos del cuerpo, con los del CORAZÓN.
¿O no sabias que con éstos - los del corazón -, sí se llega a lo más hondo?. Aquello que nadie puede borrar de nuestro pueblo ni de los calzadeños, a menos que se reniegue de lo que han sido y lo que son en estos días.

III.III. Y ahora, desde mi diario íntimo.
Sólo espigaré, en mis recuerdos, algún detalle y momento que me impresionan en esta nuestra Semana Santa y que, por si pudieran serte útiles, me atrevo a brindártelos.
-¿Empezamos por lo de la "Borriquilla"?-
En el pórtico de la Semana que comienza con este tono festivo: un acto sencillo en el que habitantes de Jerusalén acogen al Maestro de Nazaret, al Hombre Bueno, con ramos de olivo y con palmas. Al Rabí humilde, montado en un borriquillo. Pero en impresionante triunfo: es que cuando llega la Hora de Dios nadie puede contra Él.
¿Y por qué, entonces, se deja matar?. Porque en realidad así fue. Él sabia que todos le tenían gana; los grandes de aquel gobierno autónomo y teocrático le buscaban para matarle. Él les había acusado de ser la suya una religión hipócrita, opresora, mercantilista y que eran ellos unos bandidos. ¡Se vengarán!

Jesús no se echa atrás y por eso le mataron; por lealtad para con el Padre y solidaridad con los hombres. Por amor y para enseñarnos que, aunque se nos diga lo contrario, la felicidad se construye compartiendo amor y la amistad, aunque en ello lo arriesguemos todo.

_Cuando se entrega hasta el extremo_
Que es otro momento estremecedor.

* El Jueves Santo, la despedida. ¿Se va o se queda? El diablo que, según el Evangelio, continúa persiguiéndole siempre, en este instante debe de estar a la obra:

"Quedarte ¿para qué te servirá?", le insinúa. "Mañana y esta noche y todos los días te abandonarán en tus sagrarios, en los pobres que son tu Sacramento. Como Pedro, renegarán de ti".

* ¿Se decidirá? Leed el Sermón de la última Cena: Jesús está nervioso, dubitativo. Repite frases. Anuncia traiciones de los suyos, persecuciones de fuera, temor por los que deja. Le obsesiona la unidad, que Él prevé muy difícil. El bocado de Judas, mojando en su mismo plato, añade patetismo a la escena.

* ¿Qué hará?... Pero, por fin se decide: alarga temblorosa su mano, toma la hogaza de pan y la copa de vino y con mirada de enamorado grita:
"...Comed y bebed: "mi carne es comida verdadera y mi sangre es bebida verdadera"...
..."El que come esta mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él"... (Juan 6,55s)
_ Y así quedó tranquilo. Se va, pero se queda con los amigos. Él con nosotros, nosotros con Él. Hasta el fin del mundo. Gracias, GRAN AMIGO.
__Una última instantánea: ¡Así se ama!-
Tarde de Viernes Santo. Un anticipado y turbulento crepúsculo añade horror y patetismo al drama del Gólgota. Al fin logramos acercarnos a la cruz del medio. Allí colgaba Él.

* Todos son síntomas premortales: la frente surcada por hemorragias, nariz afilada, la vista perdida y ya nublada. Un ahogo le sube a la garganta que le impide articular palabra. Las que acababa de pronunciar, lo fueron en esfuerzos sobrehumanos y terriblemente dolorosas. ¡Pero habló!. Los que pudieron oírle nos lo cuentan:

* Antes que otra cosa, justifica a sus verdugos: "no saben lo que hacen". Y como prueba de la veracidad del perdón, le dijo al buen ladrón: "hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso".

Y como quien rebusca en su joyero, al encuentro para nosotros de lo mejor. Eso nos deja: "Hijo, he ahí a tu madre".
Cuentan que luego suspiró, como la madre que no tiene más que dar a su hijo, cansada ya del esfuerzo: "Dios mío, Dios mío". Y que con los labios resecos, en un ansioso "tengo sed", sorbió e hizo suyo el sufrimiento del mundo.
Ya no tengo más. Todo os lo he dado: "todo se ha consumado". Y en esta pobreza absoluta, porque de todo se vació, sereno "encomendó su espíritu al Padre".

* Pero ocurrió que cuando su espíritu ascendía al Padre descubrió que algo le quedaba: unas gotas de agua y de sangre en el corazón. Y desde allá inspiró al centurión romano para que con su lanza consumara la entrega: y del costado brotó agua y sangre y con los labios de aquella herida, ya sin que nadie pueda dudar, nos lo confesó: ¡os amo!. Y es así como se ama a los amigos.

* Sombras, como huidizas, bajan en la oscuridad la pendiente del Calvario: Unas mujeres y algún hombre, Los valientes que resistieron junto al Amigo hasta el final, Observad: desciende con exquisito cuidado, ¿y si pisan alguna gota de Sangre del Amigo muerto? Tiemblan

También a mí me horroriza, sin poder evitarlo, en permanente Viernes Santo que a diario nos llega en el hambre de millones de seres, en las minas personales y en cada niño violado o masacrado. Viernes Santo del terrorismo salvaje, el de cada uno de los marginados, y el de tantos solos o enfermos que no encuentran nuestra compañía.
No acusemos solamente a los judíos contemporáneos de Jesús. Démonos hoy un sentido golpe de pecho, porque todos, de algún modo, somos responsables de la Pasión de Cristo, que aún continua en tantos otros Cristo vivos.

IV ¿ASÍ TERMINA TODO?
¡NO!
¡Por favor! ¡NO!

IV.I ¡Y que bien lo sabe nuestro pueblo!. Y yo con vosotros. Y por ello, más allá de cualquier sentimiento de tristeza, de frustración, necesito gritar que ha RESUCITADO, que Cristo vive, que la primavera es hermosa, que con la Pascua, la Vida empuja una vez más. Como ahora en los árboles: no hemos visto la savia nueva, pero la sentimos, la vivimos, la bebemos. Savia que desde el fondo sube por nuestras ramas y hace brotar en nuestra existencia de cada día flores, frutos y sonrisas.
En el camino de la Semana Santa ¿no presentíamos, como los de Emaús, que ardía nuestro corazón y tanto y tan inmenso Amor no podía morir? (Lc.24.32)

IV.II. ¡Ánimo! No os quedéis en el Viernes Santo. Que lo nuestro no acaba ahí El sepulcro quedó vacío. Y con S. Pablo nos lo gritamos v lo creemos: "Si Cristo no ha resucitado, somos los más desgraciados de los hombres". Y si nos empeñamos en acompañar a aquellas mujeres que en la aurora del Domingo corrieron a embalsamar el cadáver del que creían definitivamente derrotado y muerto, escucharíamos la increpación malhumorada de los ángeles de la puerta: "¿Por que venir a buscar entre los muertos al que está vivo?". (Lc. 24 1-12)
Por eso,
el Domingo saltáis todos a la calle.
Y esta es toda una fiesta,
Este cuadro siempre impresiona.
Por una calle adelante, los "negrillos", de terciopelo morado, acompañando, ahora, al Jesús Resucitado, en imagen ya gozosa. Y por otra calle, los "blanquillos" flanquean a su "Soledad", enlutada aún. Y no es porque creyera Ella que su Hijo seguiría muerto: Ella es la única mujer que no acompañó a las otras del amanecer para el embalsamamiento. Su Hijo para ella era más poderoso que la muerte.

* En la plaza luego. Convergen ambos desfiles, se acercan la Madre y el Hijo, cae el crespón negro de la Virgen y todo rompe en una explosión de aplausos, pañuelos, sones de triunfo, palomas, cohetes, mientras repican a gloria las campanas como pájaros de la altura.
Alguien desde un balcón, anunciará al pueblo la gran noticia: ¡Que Cristo vive! ¡Que no ha sido un impostor! ¡Nos ha dicho la única verdad que salva! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

* Y porque ello es verdad, hay algo muy bello para nosotros: que con Él hemos resucitado, dando muerte al hombre viejo, egoísta, desenfadado. Capaces, por ello, de que haya amor y una casa para todos. Y en ésta, el lugar principal y agradable, para el necesitado. Creemos en este Hombre nuevo capaz de ser y de hacer felices a los demás.

* Porque Él ha resucitado, creemos en la posibilidad de un mundo más humano, donde el hombre no sea lobo para el hombre, sino hermano.

* Porque Él ha resucitado, todo ha cambiado: no creemos que haya muertos ni muerte: que ésta se ha convertido en principio de vida que no termina. Y el dolor, que no deja de serlo para nosotros, pero se convierte en gracia y la alegría es ya "de la de verdad", la que no desilusiona ni cansa porque Él es su garantía.

V. Concluyendo.
Amigos de Calzada. Ahí os dejo mi pregón. Levantaos y caminad en esta Semana Santa l 999. Que no puede ya asustaros la noche. Huid de la conformidad, y de la estrechez y de los complejos, el miedo o la cobardía
Seamos émulos nosotros hoy del espíritu de estos campos de Calatrava, cuna, un día, de gestas gloriosas y hombres medio monjes-medio soldados, empeñados siempre en quijotescos "desfacer entuertos"

Hoy los poblamos gentes recias y abiertas como lo son nuestras "tierras de lagares, molinos y arreboles" (Machado).
Para esta Semana Santa, Tú nos dices: "Yo soy la resurrección y la vida".
Y te creemos, Señor: y estamos ciertos que todo cambia ante nuestros ojos.
Y por ello, que en tus manos podemos, entre todos, transformar este nuestro pueblo.

Rosalía Tena Martín

 
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